viernes, 28 de enero de 2011

Cultivo del Papayo

Árbol del papayo y su fruto y flor

El pasado mes de noviembre habíamos hablado de la papaya, pero más bien como fruta y de propiedades concretamente. Hoy desarrollaremos un poco más sobre el árbol y su cultivo.
  
La papaya pertenece a la familia de las  Caricáceas y a la especie  Carica papaya. Su origen se encuentra en América Central (Sur de Méjico). Actualmente se cultiva en Florida, Hawai, África Oriental Británica, Sudáfrica, Ceilán, India, Islas Canarias, Archipiélago Malayo y Australia. Las variedades más destacadas son la  Solo, Bluestem, Graham, Betty, Fairchild, Rissimee, Puna y Hortusgred.
Las variedades más aceptadas son la Solo (cuyo fruto en plantas hermafroditas pesa unos 450 gramos, la forma es de pera, la cáscara dura y el sabor dulce) y la variedad Puna. Ambas variedades son procedentes de Hawai. La planta es una hierba arborescente de crecimiento rápido, de corta vida, de tallo sencillo o algunas veces ramificado, de 2-10 m de altura. Su  tronco es recto, cilíndrico, suave, esponjoso-fibroso suelto, jugoso, hueco, de color gris o café grisáceo, de 10-30 cm de diámetro y endurecido por la presencia de cicatrices grandes y prominentes, causadas por la caída de hojas e inflorescencias. El papayo se desarrolla en cualquier tipo de suelo, siempre que sean suelos ligeros, fértiles (ricos en humus), blandos, profundos y permeables. Al tener sus tallos y raíces blandas y esponjosas, no deben cultivarse en terrenos demasiado húmedos y compactos con mal drenaje, ya que se pudrirán las raíces. Es aconsejable realizar una plantación anual de semillas para sustituir a los árboles que hayan cumplido dos años, ya que árboles superiores a esta edad son de gran porte, lo que encarece los costes de recolección del fruto o la obtención de látex y tienen una menor producción. Los árboles femeninos son los mejores para la extracción de látex, ya que el fruto es mucho más grande. Para el consumo de frutos en fresco se prefieren los pies hermafroditas ya que sus frutos son más pequeños y comerciales. Es necesario practicar la autopolinización o polinización cruzada entre plantas femeninas y hermafroditas o entre hermafroditas, ya que los pies masculinos son improductivos. Para lograr la autofecundación o el cruzamiento se elegirán árboles femeninos y hermafroditas cuyas flores estén bien formadas y, con ayuda de un pincel o pluma, se hurgará dentro de ellas para hacer llevar el polen a los estigmas. Más tarde las flores polinizadas se cubrirán con una bolsita hasta que cuaje el fruto. Así se obtendrán semillas que darán lugar a plantas femeninas y a plantas hermafroditas que más tarde podremos plantar de nuevo, evitando la aparición de pies machos. No se recomienda el empleo de herbicidas debido al carácter poco leñoso del tronco del papayo, ya que podría ser dañado.
La propagación por semilla es la forma más económica y fácil de propagar el papayo. El poder germinativo de las semillas del papayo suele ser corto, por lo que se hará una siembra lo más cerca posible a la época de recolección. Esta siembra puede ser directa sobre el terreno o previa en semillero. La siembra en semillero se hará empleando macetas de turba y plástico negro de 10 cm de diámetro y 15 cm de profundidad. La tierra del semillero deberá mantenerse húmeda. Cuando las plantitas tengan unos 10-15 cm (unos dos meses después de la siembra) de altura se transplantarán al terreno de cultivo. La fructificación de la papaya se produce a los 10-12 meses después del transplante, excepto en variedades como Betty, que puede florecer a los dos o tres meses de ser plantada. Se aconseja realizar aclareos de flores y frutos, eliminando los más defectuosos y distribuyendo los frutos de forma que no se dañen entre sí. Anualmente un papayo produce unos cincuenta frutos, de los que se deben dejar para cosechar en plena madurez unos veinte y coger los restantes aún verdes. El estado de recolección se alcanza cuando los frutos empiezan a ablandarse y a perder el color verde del ápice. La madurez se alcanzará a los 4 o 5 días de la recolección y los frutos tomarán un color amarillo. Algunas variedades como Betty no cambian de color.
Las plagas que más pueden perjudicar al fruto del papayo son los nemátodos, la araña roja, la mosca de la fruta del Mediterráneo (Ceratitis capitata).

Ceratitis capitata

Esperamos que la información aportada conteste las preguntas de nuestros lectores.

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