domingo, 23 de enero de 2011

El Jardín de las Mujeres, Bagh-e-Zanana


Jardines Bagh-e-Zanana

Intentamos traer noticias del mundo. Hoy navegando por la red nos hemos topado con una iniciativa para mujeres en el ámbito de la jardinería en un país casi desconocido, para nosotros por lo menos. Así que la compartiremos con todos vosotr@s.
Había una vez, en un país del oriente, un hermoso jardín con frutales que florecían en primavera, plantas de jazmín y glicina, y multitud de flores que formaban tapices de colores. En él paseaban las mujeres sin tener que cubrirse la cabeza con un pañuelo, o se sentaban a charlar, bajo la sombra de un árbol, mientras compartían el té y la merienda. Aquel edén reservado a las damas de Kabul, conocido como Bagh-e-Zanana (el Jardín de las Mujeres), fue construido por el rey mogol Habibullah Khan para sus dos esposas a principios del siglo XX, y más tarde se abrió a todas las súbditas. Pero las continuas guerras y conflictos desde los años 70 destruyeron el idílico recinto, y quedó completamente abandonado. Además, para afrontar el duro invierno, los lugareños comenzaron a talar árboles para combustible. «Cuando vine por primera vez, no era más que un basurero usado por los vecinos y comerciantes de la zona», recuerda Karima Salik, directora del Ministerio de Asuntos de la Mujer. La iniciativa de reconstruir el antiguo Jardín de las Mujeres corrió a cargo de la ministra Hasan Bano Ghazanfar, tras firmar un acuerdo de cooperación con la agencia estadounidense para el desarrollo USAID, en el 2007, por valor de 574.000 dólares (unos 451.365 euros). En principio, el proyecto iba a consistir en la rehabilitación del parque, replantando 800 árboles y plantas y ofreciendo puestos de trabajo a las mujeres. Ellas se encargarían de la jardinería y la albañilería. El Ministerio de la Mujer contrató un equipo de 70 trabajadoras de diferentes edades y estratos sociales, cada 40 días, para cargar sacos de abono, fertilizar la tierra, plantar árboles y flores, y revestir el suelo con baldosas. «Todo hecho por ellas y para ellas», dice Salik, orgullosa. Sin embargo, las demandas de las kabulís eran otras: más que un lugar de recreo, las mujeres solicitaban un centro social y cultural donde poder asistir a conciertos, conferencias, clases de idiomas, informática y formación profesional.
Salik tuvo que replantear la iniciativa y solicitar más fondos internacionales para incluir las nuevas demandas. La Comisión Europea asignó 800.000 euros para la creación de un centro de formación profesional, y Alemania e Italia se encargaron de facilitar formadores y organizar los cursos. Junto al edificio hay una cantina donde las alumnas preparan platos de pasta y pizza. Hoy en día continúan con más obras. En el lado opuesto del jardín, una lona cubre las obras del futuro gimnasio, porque «a las mujeres también nos gusta estar en forma», afirma la asistenta de la ministra. Será un polideportivo completo, con clases de taekwondo, aeróbic, sala de máquinas y pesas. También, adelanta Salik, «vamos a construir una pista de fútbol, porque a las afganas nos vuelve locas el fútbol».
El Jardín de las Mujeres será un verdadero éxito, dice la directora de Asuntos de la Mujer.

Fuente: el tiempo
Aplaudimos la iniciativa. Todo es proponérselo.

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