sábado, 12 de febrero de 2011

Las Plantas y la Historia de la Humanidad

Diferentes partes de las plantas

Para muchos las plantas son solo adornos en el telón de fondo de la naturaleza. Pero olvidamos que de ellas depende la vida de animales y del hombre. Ellas son las que nos proveen de alimentos, bebidas, productos industriales y muchas y muy variadas medicinas. Su importancia ha sido tal, que muchas veces ellas han cambiado el curso de la historia.
A menudo la vida humana es un torbellino frenético, dentro de una bullente población y un continuo brotar tecnológico. En medio de este caos ¿dónde colocamos a las plantas? En algunas partes del mundo, donde aún vive la mayor parte de la población en contacto directo con la tierra, las plantas siguen siendo de primordial importancia, tanto para proveerse de alimentos, como para vestirse y medicarse. Es en el mundo desarrollado donde las plantas parecen como de importancia secundaria: decorativas en los jardines, tal vez agradables por algunos frutos, pero no más allá.
Pero basta echar un rápido vistazo para darnos cuenta que las plantas son de vital importancia para todos. Ellas captan la energía del sol a través de la fotosíntesis y colocan esta energía a nuestra disposición como alimentos, proveyéndonos, de paso, del oxígeno que necesitamos para respirar. Pero las plantas aun significan más. Por miles de años nos han ayudado a formar nuestra sociedad y nuestra cultura y se han entrelazado en nuestra economía y la política. Algunas han sido de tal importancia, que han cambiado el curso de la historia.

Tal vez el ejemplo más extremo de cómo una simple planta puede afectar a la sociedad, es la historia de Irlanda y la papa. Durante siglos Irlanda ha sufrido por climas difíciles y por el aislacionismo geográfico, permaneciendo mucho tiempo tecnológicamente subdesarrollada. La gente tenía herramientas rudimentarias y métodos primitivos de siembras y cosechas. Cuando la papa llegó a Irlanda en el siglo XVI, rápidamente se adaptó como cultivo en todas las familias, y como consecuencia creció la población. En 1760 había 1.5 millones de personas. En 1840, la población había crecido hasta alcanzar 9 millones de personas. En ese entonces, a pesar de las fricciones entre Irlanda e Inglaterra, los irlandeses podían por lo menos alimentarse y mantener a sus hijos en buen estado de salud.

Fuente. Revista creces


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