miércoles, 25 de abril de 2012

El Bosque Molai



Hace alrededor de unos 30 años, Molai Payeng comenzó a enterrar semillas a lo largo de un banco de arena estéril cercano a su lugar de nacimiento, en la región norteña de Assam en India. Su idea era crear un refugio para la fauna salvaje.

 La razón que le motivó a emprender este proyecto de reforestación de una superficie, que a día de hoy cuenta con 1.360 hectáreas, fue un hecho trágico: unas terribles inundaciones asolaron la mayor parte de la región de Assam, situada al norte de la India. Como consecuencia de la erosión del terreno, se produjo una deforestación que acabo con la mayor parte del bosque, lo que propicio que las lluvias de 1979, más intensas que de lo que eran habituales, abnegaran cultivos y parcelas, donde entre otras muchas especies, perecieron miles de serpientes, pérdida que puso muy triste al joven Molai. 


Molai eligió vivir en el banco de arena, y a partir de una vida de aislamiento comenzó a trabajar en la reforestación del bosque. Sembrando las semillas a mano, regando las plantas día y noche, cultivó una reserva natural enorme. Después de unos años, el banco de arena se transformó en un bosque de bambú. Con el transcurso del tiempo en la reserva se ha visto una gran variedad de flora y fauna, incluyendo a los animales en peligro de extinción, como el rinoceronte de un cuerno y el tigre de Bengala.

Después de 12 años, se vieron las primeras parejas de buitres y las aves migratorias volvieron anidar estableciendo colonias reproductoras.

El  departamento forestal del estado de Assam no tuvo conocimiento de la existencia los bosques hasta 2008, cuando una manada de unos 100 elefantes salvajes perdidos en desbandada propiciaron las protestas de un grupo de vecinos de un pueblo cercano, debido a los destrozos ocasionados. Fue entonces cuando las autoridades tomaron conciencia de la magnitud de la empresa, apoyando a Molai, frente a las pretensiones de los vecinos, que encolerizados, cuyos hogares habían sido destruidos por los paquidermos, querían talar el bosque.

A pesar de que la mayor parte de su vida la ha dedicado a la siembra y conservación de la reserva natural, Molai no ha obtenido ningún beneficio económico, invirtiendo lo poco que ganaba en mantener la selva y sus instalaciones. Ha demostrado una comprensión profunda del equilibrio ecológico, creando un ecosistema floreciente que conserva su armonía natural.

El bosque, conocido como el Bosque Molai, ahora sirve como un refugio seguro para numerosas aves, ciervos, rinocerontes, tigres, elefantes y especies cada vez más en riesgo de extinción.

Parece un cuento, pero no lo es.

Más información: The Times of India

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