viernes, 15 de febrero de 2013

Árbol de Teneré, Historia




A lo largo de los siglos un árbol, una pequeña acacia, sirvió como punto de referencia para todas las expediciones que atravesaban el desierto de Níger. El Árbol de Teneré.

Durante siglos las caravanas de los Tuareg han atravesado el desierto del Sahara camino de mercados como los de Agadez o Tombuctú. Hileras de cientos de camellos cruzaban el desierto cargados con productos de lujo (sal, por ejemplo),  para las dinastías y clases altas en el oeste de África. Los guías eran personajes muy valorados, y muy bien pagados, por su conocimiento del desierto. Luego, a los camellos se sumaron los camiones que cruzaban veloces las casi invisibles pistas de arena.

El Árbol de Teneré era un árbol aislado en mitad del desierto, el único árbol a más de 400 Km. a la redonda, y fue considerado el árbol más aislado del mundo. Fue el único árbol individual que ha aparecido en un mapa a escala 1:4.000.000 y también sirvió como referencia para los europeos en sus exploraciones y traslados durante la colonización.


Por desgracia, un día de 1973, un camión conducido por un libio presuntamente borracho, que se dirigía a Bilma, se estrelló contra el árbol y lo dañó gravemente. Tan famoso era aquel monumento, que los restos fueron llevados al Museo Nacional de Niamey, y en su lugar, las autoridades de Níger, construyeron una especie de árbol esquemático metálico en el lugar donde estuvo el auténtico.


Parece imposible chocar contra el único árbol en 400 kilómetros a la redonda, y la única cosa visible en el horizonte. Pero sucedió. Ese fue el triste final del árbol más solitario del mundo.

Moraleja: si bebes no conduzcas. Ni siquiera por el desierto.

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